"Mi padre me dijo que hiciera lo que me gustara, que luchara como mujer y que fuese independiente"
Sentarse a charlar con Carmen Colino (Madrid, 1973) es hacerlo con una de las periodistas deportivas incombustibles del panorama español. Lleva desde 1996 en el diario As, aunque muchos jóvenes la identifican como la tertuliana del Chiringuito de Pedrerol, programa en el que podemos verla opinar con libertad desde hace años. “¡Hasta algunos médicos me preguntan por Mbappé en consulta!”, comenta con su naturalidad habitual.
Además, desde el pasado mes de marzo es presidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva madrileña, siendo la primera mujer en asumir el cargo.
De igualdad, de su trayectoria como periodista, de actualidad deportiva (y lo que se tercie) se sienta con nosotros en la redacción de Artículo14.
Carmen Colino, eres presidenta de la APDM desde el mes de marzo, ¿Qué balance haces de estos siete meses?
Yo era vicepresidenta y cuando Damián (anterior presidente) decidió dejarlo me propuso y me dijo que me lo pensara. Dije ¿y por qué no?. Me parecía interesante, en aquel momento yo estaba de baja, me habían operado hacía un mes, me pilló el cambio llena de puntos.
Retoqué dos o tres cosas en la Junta Directiva pero yo sobre todo quería ayudar, mejorar y sobre todo mostrar nuestra profesión, que a veces está tan tirada por los suelos. Estoy dispuesta a ir a los coles o a los centros de mayores a contar qué es ser periodista. Es una profesión que gusta mucho y que tiene una fachada pero hay que contar lo que es un periodista de vocación.
Nos tenemos que poner en valor en una época en la que además hay mucho intrusismo. Con la IA, el clickbait…
Echando la vista atrás, ¿Cómo te llegó la profesión? ¿Lo viste en casa, tuviste algún referente?
Yo lo tenía claro desde niña, yo quería ser o médico o periodista, pero me operaron de los pies y vi que no estaba destinada a eso. Quería además ser periodista deportiva. A mi madre ahora le encanta el fútbol pero recuerdo que mi madre discutía con mi padre por el hecho de que a una niña le gustase el fútbol, y escuchase los programas, o viese Estudio Estadio los domingos cuando sólo había dos cadenas…
Pero fue mi padre, que es importante en mí por dos cosas. Me dijo que hiciera lo que me gustara y que luchara como mujer y que fuese independiente.
La periodista deportiva Carmen Colino Javier Cuadrado
El deporte me ha dado la posibilidad de formarme, empecé la carrera en el CEU y ya en segundo, haciendo caso a mi padre me empecé ‘a buscar mis castañas’. Fui de emisora en emisora, caí en Radio Getafe, empecé e hice mi primer partido, un Villaverde Puerta Bonita. Luego llegó la opción del As. Era una beca de un año, me presenté, quedamos 12, pero el resto de chicas que se presentaban querían un primer trabajo, pero en realidad no les gustaba el deporte. Así que me cogieron.
Llegaste al diario As en 1996, ¿Qué redacción te encontraste?
Me encontré que había alguna chica más. Allí hacíamos todos de todo. Luis Miguel González, me comentó que sabía que conocía mucho la cantera del Madrid y que en la Ciudad Deportiva me querían mucho, así que me llevó a su equipo de trabajo. Así empecé a hacer la información del Real Madrid.
Yo era muy intrépida y hacía todo, hasta cubrir un fichaje un 31 de diciembre en Belgrado, no le decía a nada que no. Yo me sentí realmente valorada, me anularon la beca a los seis meses y mi primer partido internacional fue la final en la que el Madrid ganó la Séptima. Llevaba sólo dos años y ya estuve en Amsterdam.
Tomas Guasch me llevó también en su equipo a la Eurocopa del 2000. Yo me lo curré, pero siempre me sentí valorada. Trataba con quienes habían hecho historia. Di Stéfano me decía que daba gusto como siendo mujer sabía de fútbol, para mí era un honor. Tratar con ellos como Pirri, Alfredo o Gento eran fuente de sabiduría. Me sentía una privilegiada.
Hubo tan sólo un momento en el que sentí que no quería ser periodista deportiva. Fue cuando trabajaba en Radio Getafe, estaba David Vidal entrenando al Rayo, al que no le debió gustar algo que dije en antena y en medio de un entrenamiento me bajó al césped delante de todos mis compañeros para preguntarme, ¿Qué es un fuera de juego? ¿Qué es un 4-4-3? Aquello me afectó como para pensar en dejarlo.
Ahora él me dice que ya es hora de olvidarlo. Pero no lo voy a olvidar, porque tuvo una actitud machista y no me trató en igualdad. Me señaló.
Cuando le echaron, le decía a Teresa Rivera, la entonces presidenta del Rayo, que un señor así no tenía que estar al frente de un equipo.
¿Crees que parte de tu éxito ha sido no decir a nada que no, el no haber padecido el síndrome de la impostora?
He aprendido mucho del As, donde he hecho de todo, desde becaria a redactora jefe. Carmen Colino no sería lo mismo sin ese medio, tampoco sin esos diez años en la Ventana de Gemma Nierga y sin Josep Pedrerol. Él siempre me ha dado mi sitio, Josep siempre ha confiado en mi como profesional.
Pero es verdad que siempre he sido muy intrépida, muy relaciones públicas, nunca me he lucrado de un deportista, yo no quería dar una exclusiva para dar una mierda, yo quería contar las verdades, y si jugaban mal se contaba.
También es verdad que la cercanía que tenemos antes no la tienen ahora.
Eso ha cambiado mucho. A tu boda por ejemplo tuviste como invitados a ¡Iker Casillas y Del Bosque!
Eso ha cambiado mucho. A Edu (Aguirre) que tiene una gran relación con Cristiano Ronaldo se le critica mucho, pero a mí me parece sanísimo. Lo mismo que los periodistas de la sección de nacional tienen relación con los políticos, porque al final trabajan todo el día con ellos, ¡porque no voy a tener yo una relación cercana con los futbolistas!
La foto con Vicente e Iker en mi boda, me trajo algún problema con Mou. No le gustó. Pero yo a Iker Casillas le conozco desde los 15 años y estoy muy orgullosa de haberle tratado como profesional en su momento y como amigo ahora que ya está retirado.
Pero es que las personas están por encima de todo, en mi boda había otros amigos como Víctor Sánchez del Amo, quizá menos mediáticos pero igual de importantes para mi. Son personas a las que quiero y que están en momentos bonitos de mi vida como yo he estado en la suya. Sin ir más lejos, hace poco, Michel Salgado hizo su aniversario de boda con su mujer y allí estuve en su celebración.
Yo tuve un trato muy cercano con Beckham, durante el tiempo que estuvo en Madrid fue una persona educada, cercana. Llegaba y te preguntaba por tu familia. Algún jueves, una vez al mes, íbamos a tomarnos algo a los bares que había en la calle Orense, y entre ellos estaba Woodgate (Jonhatan), Roberto Carlos o él, pero David siempre nos decía que no estaba haciendo nada malo por estar allí.
Beckham llegó como uno de los fichajes más potentes que traspasaba los terrenos de juego, y aun así era cercano, ¿eso lo echas de menos?
Sí. Se echa de menos. Yo ahora ya no estoy tanto en la calle pero los chicos de As me lo dicen.
Tengo muchas anécdotas que reflejan cuánto han cambiado las cosas. Como la final entre el Milan y el Liverpool, que la vi con Roberto Carlos y Ronaldo. O cuando me puse mala en una gira con el Real Madrid y no podía salir de la habitación y los jugadores me traían sus DVD portátiles con películas para que me entretuviese. Ahora es diferente.
¿Eres consciente de que después de 30 años en As, mucha gente joven te conoce por el Chiringuito?
Me paran mucho por la calle, sí. Ese programa es mágico, llega a cada lugar. Me dicen que le de más caña a Cristóbal Soria, o que calle a Jota Jordi. Hay discusiones, pero se quedan en el plató, pero no hay nada guionizado, todo ocurre en realidad.
La figura de Josep es muy importante, hace mucha piña entre todos. Siempre me ha dado mi sitio. Siempre nos recomienda que tratemos bien a todos el mundo. Si vienen con educación, en redes, yo trato de contestar a todo el mundo bien.
Es un programa que lo sigue muchísima gente, de todas partes del mundo. ¡Roncero tiene hasta una peña en Irak por el Chiringuito!
De vez en cuando hago entrevistas de música y la última ha sido a Pablo López. Me decía, tenía muchas ganas de conocerte. Su manager me contó que veía todas las noches el Chiringuito hasta las tres de la mañana.
¿Acabará algún momento esa losa de que te miren distinto por ser mujer en el periodismo deportivo? ¿Hemos avanzado lo suficiente?
Hemos avanzado, pero hay que hacer una reflexión con las generaciones que llegan. Cuando doy charlas en la Complutense y me dicen que quieren ser Sara Carbonero, hay que explicar que ella empezó haciendo futbol base en su pueblo. Que presente un programa es fruto de un gran trabajo. No llegas (a un medio) y haces el Real Madrid y la Selección. Los chicos y las chicas necesitan saber que no todo llega de primeras, que hay que ganárselo.
En esta misma charla otra alumna levantó la mano preguntando si siendo fea y con gafas podría llegar a ser periodista. Le expliqué que una imagen nunca te puede quitar la oportunidad de ser periodista deportiva.
Mónica Marchante, nuestra columnista, ha hablado muchas veces de esto, de la tiranía de la imagen que impone el periodismo deportivo.
A mí en redes sociales me han insultado por gorda y yo siempre digo que a mi me ha dado igual. Que en mi casa me han querido por cómo era y que mi profesión igual. Pero es verdad, como decía Mónica, que lo que tenemos que aguantar las mujeres…
Si tu acudes a mi X (anterior Twitter) tengo memes de todo tipo, imágenes de que soy un monstruo… a mi no me afecta, pero habrá chicas jóvenes a las que sí que le afecte. Nos lo tenemos que mirar como sociedad.
Nos tenemos que querer y valorar a nosotras mismas.
Las redes nos ha facilitado mucho la vida como periodistas, nos ha conectado mucho pero es un entorno el de las redes donde las mujeres recibimos mucho odio.
Yo tenía ataques nocturnos y la policía me decía que se volvían locos a ciertas horas. Fue la policía quien tras unos mensajes después del fallecimiento de mi padre, se puso en contacto conmigo por un delito tecnológico. A mí, me han llegado a hacer fotos en la playa para mofarse de mi. Yo he vivido esa parte. Se cabrea más mi alrededor que yo misma.
La gente que se dedica a conocerme, sabe como soy. Soy la misma ahora que cuando pesaba 70 kilos más, tengo el mismo circulo de amigos, y me siento igual de realizada.
Carmen, para acabar, ¿Qué les decimos a todas esas niñas o chicas jóvenes que piensen en hacer periodismo?
Yo les animaría. Paro hay en todas las profesiones, pero les dirían que si tienen vocación para serlo, que no lo dejen que es la profesión más bonita del mundo. Trabajar como periodista es uno de los mayores lujos. ¡Yo lo haría!
Nos quedamos con este mensaje lleno de optimismo, que transforma todo lo que haya podido vivir en los entornos digitales en la esperanza de que eso pueda ayudar a la sociedad a desterrar el odio gratuito que, muchas veces, vemos en las redes.
Despedimos a Carmen Colino de nuestra sede en la Calle Libertad tras una charla tan agradable como necesaria. Sabemos que no será la última vez que nos visite.
Texto: reproducción de Artículo 14. Foto: Artículo 14